Francisco Paulino Hermenegildo Teódulo Franco Bahamonde nació en Ferrol (Galicia) el 4 de Diciembre de 1892, en el seno de una familia de clase media con arraigada tradición militar. Sus padres fueron Nicolás Franco, capitán de la Marina, y María Pilar Bahamonde, quien también procedía de una familia de militares. El entorno doméstico estuvo marcado por el carácter riguroso y la activa vida externa de su padre, frente a lo cual su madre ejercía influencia en una profunda religiosidad. Desde muy pequeño, Francisco Franco se caracterizó por ser un chico tranquilo, reservado y silencioso.
Durante su etapa escolar en Ferrol y su posterior ingreso en la Academia de Infantería de Toledo en 1907 (opción adoptada ante la reducción de plazas y el cierre temporal del acceso a la carrera naval en la Marina debido a la anterior crisis de 1898), mantuvo un perfil introvertido y un aspecto físico débil. Si bien su rendimiento en las materias teóricas de la academia era discreto, mostraba una notable aptitud en la instrucción práctica y en el cumplimiento de la disciplina militar. A su vez, debido a su aspecto físico y a su juventud, fue objeto de burlas y novatadas por parte de los cadetes veteranos, ante las cuales no optaba por la confrontación, sino por un estricto silencio y concentración en las rutinas de la institución, licenciándose en 1910 como segundo teniente en una posición intermedia dentro de las calificaciones de su promoción.
Tras un breve destino inicial en su ciudad natal debido a su expediente académico, solicitó y obtuvo en 1912 su traslado al Protectorado Español en Marruecos, donde se incorporó a las Fuerzas Regulares Indígenas. En la primavera de 1917, tras ser herido en combate, regresó temporalmente a la península destinado a la guarnición de Oviedo, donde conoció a Carmen Polo en una romería tradicional en Pravia (Asturias). A pesar de la negativa inicial de la familia de ella debido a diferencias de posición social, el noviazgo continuó mientras Franco regresaba a África en 1920 para asumir el mando en el Tercio de Extranjeros (la Legión).
Su desempeño en la Guerra del Rif aceleró su carrera militar: en 1923 ascendió al rango de comandante, año en el que también contrajo matrimonio con Carmen Polo. Finalmente, sus continuos ascensos por méritos de guerra le permitieron convertirse en general de brigada en 1926, a los 33 años de edad, coincidiendo con el nacimiento de su hija, María del Carmen Franco Polo.
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🏛️ | LA II REPÚBLICA: UNA REPÚBLICA PARA MUCHOS Y CONTRA MUCHOS | 1931.
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La proclamación de la Segunda República el 14 de Abril de 1931, tras el exilio de Alfonso XIII, alteró la trayectoria de Franco. El nuevo régimen, instaurado tras unas elecciones municipales interpretadas como un mandato nacional, aplicó una reforma militar liderada por Manuel Azaña para reducir la oficialidad. Esto afectó directamente a Franco con el cierre de la Academia General Militar de Zaragoza, que dirigía desde 1928, siendo destinado a puestos periféricos como la comandancia de Baleares. Desde allí observó las primeras crisis del nuevo sistema.
El giro decisivo ocurrió tras las elecciones de 1933, que dieron la victoria a la coalición de derechas (CEDA) y provocaron la radicalización de sectores de la izquierda. En Octubre de 1934, la entrada de la CEDA en el gobierno desencadenó una insurrección armada en Cataluña y Asturias. El ejecutivo central recurrió al ejército para sofocar la rebelión en Asturias y delegó la dirección de las operaciones estratégicas en Franco desde Madrid. Su severa intervención consolidó su prestigio entre las fuerzas conservadoras y los sectores de orden, propiciando su nombramiento como jefe del Estado Mayor Central del Ejército en 1935.
Tras el triunfo electoral del Frente Popular en Febrero de 1936, el nuevo gobierno trasladó a Franco a la comandancia de las Islas Canarias para alejarlo de los núcleos de poder. Durante esa primavera, caracterizada por un grave deterioro del orden público y violencia política callejera, se aceleraron las conspiraciones en la oficialidad militar. El punto de no retorno se alcanzó en Julio con el asesinato del líder de la derecha parlamentaria, José Calvo Sotelo, a manos de miembros de las fuerzas de seguridad del Estado en represalia por la muerte previa del teniente de Asalto José del Castillo.
El golpe de Estado se inició el 17 de Julio de 1936 en el Protectorado de Marruecos, extendiéndose a la península bajo la dirección de un directorio de generales donde figuraban Mola, Franco, Queipo de Llano y Cabanellas. Franco se trasladó desde Canarias para organizar el paso del Ejército de África a la península. Al no triunfar el golpe, la situación derivó en una guerra civil. Tras el fallecimiento accidental del general Sanjurjo, los militares sublevados constituyeron la Junta de Defensa Nacional y proclamaron a Franco jefe de Estado y Generalísimo de las fuerzas armadas el 1 de Octubre de 1936, centralizando el mando político y militar en su figura.
Durante el conflicto, las retaguardias reflejaron la profunda fractura del país. En la zona republicana, los meses iniciales registraron un colapso de las estructuras estatales, asumiendo el control milicias obreras, anarquistas y comunistas que ejercieron una violenta persecución anticlerical y represiva. En la zona nacional, bajo la estricta disciplina marcial impuesta por Franco, se articuló una represión sistemática contra organizaciones e individuos de izquierda, al tiempo que se devolvían las prerrogativas tradicionales a la Iglesia católica.
En el plano internacional, el conflicto se convirtió en un tablero geopolítico. Mientras las democracias occidentales promovían un Comité de No Intervención, el bando nacional recibió apoyo material y humano de la Alemania nazi y la Italia fascista. Por su parte, el gobierno republicano recurrió a la Unión Soviética como principal proveedor de armamento, lo que incrementó el peso político del Partido Comunista y derivó en violentos enfrentamientos internos en su propia retaguardia.
Hacia 1939, tras la caída de Barcelona y con Madrid rodeada, las divisiones internas del bando republicano estallaron con el golpe de Estado interno del coronel Segismundo Casado, que buscaba forzar una rendición pactada frente al sector partidario de la resistencia de Juan Negrín. El 1 de Abril de 1939, Franco firmó el último parte de guerra, certificando la disolución del régimen republicano y el fin de las hostilidades.
Terminado el conflicto, se consolidó un régimen dictatorial de carácter personalista y autoritaria en el que Franco concentró la jefatura del Estado, del Gobierno, de las fuerzas armadas y del partido único (FET y de las JONS). Los años iniciales de la posguerra se caracterizaron por la aplicación de una estricta legislación represiva contra los vencidos (consejos de guerra sumarios, ejecuciones y penas de reclusión), la utilización de destacamentos de presos para trabajos forzados en obras públicas y el masivo exilio de políticos e intelectuales de izquierdas.
Se ilegalizaron los partidos políticos, se suprimieron las libertades de asociación y prensa bajo una censura previa generalizada y los sindicatos independientes fueron sustituidos por la estructura del Sindicato Vertical. Asimismo, se derogaron los derechos civiles y de capacidad jurídica de las mujeres, quedando su encuadramiento social bajo la tutela de la Sección Femenina. El armazón doctrinal del Estado se fundamentó en el nacionalcatolicismo, restituyendo a la Iglesia católica el control normativo de la vida pública, el presupuesto eclesiástico y la supervisión del sistema educativo.
En el ámbito económico, el régimen adoptó inicialmente una política de estricta autarquía e intervención estatal que contrajo los índices de producción industrial y agraria. Para gestionar el desabastecimiento generalizado de productos de primera necesidad, el 14 de Mayo de 1939 se decretó la implantación de la Cartilla de Racionamiento, un mecanismo de distribución controlada que permaneció operativo en todo el territorio nacional hasta su supresión definitiva en Junio de 1952.
Durante la Segunda Guerra Mundial, España adoptó inicialmente una postura de neutralidad que varió en apoyo a las potencias del Eje. En Octubre de 1940, Franco y Hitler se reunieron en Hendaya para negociar la posible entrada del país en el conflicto, la cual no llego a ningún acuerdo debido a las demandas españolas y a la situación de debilidad económica de la península. Sin embargo, España envió al frente oriental a la División Azul para combatir junto al ejército alemán contra la Unión Soviética y suministró materias primas como el wolframio. La victoria aliada en 1945 provocó el aislamiento internacional del régimen además del vetó del ingreso de España por parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y recomendó la retirada de embajadores, quedando el país excluido del Plan Marshall.
El recrudecimiento de la Guerra Fría a finales de la década de 1940 y la política anticomunista del régimen modificaron la posición estratégica de España ante las potencias occidentales. En 1953 se firmaron los pactos bilaterales con Estados Unidos, permitiendo el establecimiento de bases militares en territorio español a cambio de asistencia económica y técnica. Este acercamiento diplomático facilitó el ingreso definitivo de España en la ONU en 1955.
El marco sucesorio quedó establecido con la Ley de Sucesión de 1947, que declaraba a España como reino y otorgaba a Franco el derecho de nombrar a su sucesor. Bajo este resguardo legal, en 1948, Juan Carlos de Borbón se trasladó a España para realizar sus estudios bajo la supervisión del dictador.






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